Estoy en total desacuerdo con la tan manida y celebrada frase de “el que no se quiere a sí mismo, tampoco quiere a los demás”
Me parece una píldora de filosofía barata además de una falacia.
Y opino así porque sé de personas (pocas, he de aclarar) que no es que se quieran a sí mism@s, no, ¡¡se adoran!! -como se dice ahora, están encantadadísim@s de haberse conocido- y sin embargo, muestran un desinterés hacia los demás rayano en el desprecio; los ignoran o, en el mejor de los casos, los toleran a regañadientes. Aunque sería de desear que no, es probable que ustedes también conozcan a alguien con este perfil.
Si la famosa frase fuese cierta, ¿qué pensar entonces de La Madre Teresa de Calcuta que vivía, voluntariamente, más que en la pobreza, en la miseria? ¿Deberíamos deducir entonces que no se quería a sí misma y que por tanto, tampoco quería a sus semejantes? ¡pues, quién lo hubiera dicho!
Qué pensar también de los bomberos que en tantas ocasiones han sido protagonistas de hechos heroicos o de la persona que se tira encima de una bomba porque sabe que va a explotar y causar una masacre. Evidentemente valoran más la vida de los otros que la suya propia, ¿entonces…?
Bien, prefiero pensar que la frase en su origen carecía de los tintes hedonistas que hoy la “adornan” y sería algo así como: “el que no se respeta a sí mismo, tampoco respeta a los demás”
Sí, decididamente me quedo con ésta.